VENGADORES del CAOS

    VdC: La Saga de los Guerreros Oscuros (By Demon)

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    Juan.Demon

    Mensajes : 5
    Fecha de inscripción : 16/08/2012

    VdC: La Saga de los Guerreros Oscuros (By Demon)

    Mensaje  Juan.Demon el Mar Ago 28, 2012 4:39 am

    GENTE - QUIERO HACER UN FANFIC PARA LA GUILD, LOS QUE ESTEN INTERESADOS EN PARTICIPAR, PUEDEN DEJARME EN ESTE POST TODOS LOS DATOS POSIBLES DE SUS PJ'S (clase, raza, armadura, armas, y todo lo que se les ocurra, y si se animan, una descripción de su temperamento)

    EL DE ABAJO ES UN EJEMPLO... ES SOBRE SAINT SEIYA Y EL CABALLERO ASPROS DE GÉMINIS... PERO LA IDEA BÁSICAMENTE ES ESA.

    ES PARA JODER TBN... ASIQUE SERÍA ESTILO SERIE, CON CAPITULOS ESCRITOS... EN FIN.

    LOS QUE QUIERAN YA SABEN...

    SALUDOS!

    DEMON JOHN!


    “La oscuridad me ronda… como un lince que acecha a su presa.
    Lista y segura de matar, la fiera se agazapa y aguarda un descuido…
    Solo, en la inmensidad de la nada.
    Solo, en la oscuridad de mi alma.

    Solo.

    Tu cosmos me ha llamado, poderoso ser de piadosa esencia…
    Y en el estertor de mi esperanza, un nuevo as de luz surge…
    Como el fénix, YO renazco de las cenizas.”

    Un aire de muerte envolvía Grecia aquella noche. El santuario descansaba intranquilo en medio de uno de los tantos impases que la guerra daba. Teñido de sangre el cenit se alzaba, declarando silenciosamente la tragedia que acontecería: un estallido. Un temblor. El universo se agita ante el choque de esencias de colosal poder. El Patriarca ha sido atacado, y ahora todos se alzan en armas contra el osado guerrero que intenta destronar al sumo sacerdote de Athena.

    Mi nombre es Aspros. Y éste, es el relato de mi fallido intento de hacerme con lo que me corresponde. Es el testimonio de mi desdicha, pero también lo es de mi nueva oportunidad para tomar lo que es mío por derecho. Ni ellos, falsos santos de la justicia, ni el destino, mañoso y provocador, podrán hacer que evada mis designios universales.

    Yo soy aquel con el poder de las galaxias en sus puños, aquel que con solo pensarlo puede terminar con la energía de los planetas. Yo, el llamado a ser el más poderoso de los 12 dorados. Yo, el único merecedor de pleitesía en todo este burdo Reino Terrestre. Yo, Aspros: respetado y temido por todos. Imitado y envidiado por las sombras. Asesinado por mi propia negligencia. Traicionado por mi exceso de confianza.

    Un aroma a muerte flotaba en el aire. Caí pesadamente al suelo mientras con el último halito de vida veía el rostro de mi ejecutor… Maldita… ¡Maldita sombra! Débil y estupido… “Ni ahora cuando me matas te me pareces siquiera” pensé.
    Pude sentir el calor abandonando mi cuerpo al tiempo en que mis planes se desmoronaban como un simple castillo de naipes. Allí estaban, los presentes, los testigos de mi caída: Asmita, el dorado de Virgo, el Patriarca, y ese bueno para nada… Deuteros. Imitador de segunda, eso era. Una trampa… Todo había sido una trampa en mi contra. Bastardos idiotas. Aun en la hora de mi muerte, el odio ardía como la misma forja del gran Dios del Fuego.

    -Aun… no… ha acabado- les espeté al tiempo en que el frío beso de las parcas me arrebataban del mundo de los vivos.

    Un torbellino oscuro pobló mi intrincada mente, mientras caía sin remedio a la nada. Intenté sin éxito estabilizar mi cuerpo, pero ya no me pertenecía. Intranquilo pero sin otra solución, resolví dejarme llevar, pues aquello en algún momento debía acabar. Así fue. A los pocos minutos, pude ver un punto de luz en aquel vacío espectral. Rápidamente aquel punto creció y creció hasta convertirse en una gran boca incandescente, una entrada al parecer.

    -De modo que así es la muerte- me dije mientras pasaba por aquella boca, y entraba al Reino de los Muertos: el Hades.

    Cerré mis ojos esperando el impacto contra el duro suelo, pero cuando los abrí, ya me encontraba de pie sobre un talcoso polvo que manchaba mis botas oscuras.
    Una capa negra envolvía mi cuerpo desnudo, mientras mi mente trabajaba como nunca antes para permanecer alerta. El paraje era desolador, pero a la vez me producía cierto enternecimiento. Sentimientos encontrados… Así los llaman.

    Caminé lentamente mientras una brisa fría recorrió mi cabello agitándolo suavemente, oteando el horizonte interminable. Allí me encontraba, de pie ante una costa lúgubre, gris, a la espera de la llegada del Barquero.

    -Maldición… Cómo voy a pasar…- me dije recordando que no traía las tradicionales monedas de plata que sirven a los muertos para el viaje a la eternidad.

    Aquellos que no poseían estos elementos vagaban por las costas de Estigia hasta los confines del tiempo, donde sus almas en pena eran devoradas por las flamas del Apocalipsis. Eso no podía sucederme. Era imperioso buscar una solución a este dilema; y de pronto, casi de forma fortuita, la respuesta se apersonó ante mis ojos.

    Allí, a unos cuantos metros, un joven desgarbado se acuclillaba ante las aguas de la fría laguna, aguardando al barquero, mientras jugaba con dos monedas de plata entre sus dedos. “Qué ingenuo” pensé mientras aceleraba mi paso pero alivianaba el peso para lograr el sigilo necesario para no perder el factor sorpresa. Desnudo como estaba, el roce de la ropa no era un problema, y el silencio siempre había sido un factor característico de mis ataques. Caminé suavemente por detrás de aquel joven, al tiempo en que cuando ya me encontraba a unos pasos de éste, un mal movimiento delató mi presencia, y por supuesto mis intenciones.

    Alarmado, el muchacho se puso en pie rápidamente y luego dio un paso hacia atrás en señal de defensa. Al darme cuenta de la inexperiencia de aquel imberbe, y de lo fácil que esto sería, una sonrisa se coló por la comisura de mis diabólicos labios, y una mueca terrorífica se plasmó en mi rostro.

    -Por favor… no me…- intentó rogar el muchacho, pero para cuando quiso hacerlo, mi letal mano se dirigió lentamente a su sien mientras con un movimiento continuado golpeaba con dos dedos sobre ella.

    Vencido por su propio peso, el joven se dobló cayendo duramente al suelo. El tintineo de las monedas delató su posición.

    -Fácil…- me dije mientras observaba el rostro sorprendido que aquel muchacho tenía ante la incapacidad de movimiento. –Alégrate… No morirás por mi mano… Vagarás por la eternidad… Hasta que el mundo te aplaste.- le dije mientras le pisaba el pecho para pasar sobre él.

    De repente, una voz nueva y femenina se oyó a mis espaldas.

    -Tan bello… Y tan descarnado acto. Me encanta.-

    Me di la vuelta casi al instante, al tiempo en que mi rostro se tornaba serio y adusto. Mis escuetos ropajes se movieron al compás del rápido movimiento. Frente a mí, una mujer de oscura mirada, resguardada por una túnica color carmesí me observaba divertida… Extasiada quizás. Sus finos brazos eran el complemento perfecto para un cuerpo delgado y de gran estatura, que era rematado en lo alto por una cabellera negra, que llevaba adornada con finas piedras del color del jade.

    No intenté movimiento alguno, pues no supe encontrar la hostilidad en tan hermoso ángel de la noche. Su boca dibujó una sonrisa de inmaculada esencia, al tiempo en que su delicada voz llegaba nuevamente a mis oídos.

    -Eunymone es mi gracia… Soy la mensajera de las Parcas, poderosas criaturas de este mundo, que se alimentan de las almas más negras del Hades. Almas que no tienen posibilidad de redimirse, y que los castigos de los Infiernos no les hacen justicia.- dijo con tono severo al finalizar.

    No pude evitar sentir un escalofrío recorriendo mi cuerpo. ¿Acaso venia por mí?

    -Aspros, el Antiguo Caballero de Géminis, es quien soy.- dije mientras intentaba no sonar nervioso ante la presencia de aquella dama, y sus posibles intenciones de darme un final atroz de un momento a otro. –Si vienes por mí… Debes saber que no será fácil---

    -Oh por favor… No me malinterpretes valiente guerrero- me interrumpió la muchacha. –Si hubieses sido tu el que debiera recibir el Último Castigo, entonces no estaría aquí hablándote. Es a él a quien debo llevarme- dijo mientras un fino dedo índice apuntaba hacia el muchacho que antes había sido mi victima.

    Miré en su dirección mientras el rostro del hombre se contraía en un rictus de temor. Su pálida tez se volvió casi transparente ante el inminente final que se avecinaba. Intenté sentir algo de pena por aquel imbécil, pero fue en vano. De seguro se lo merecía. La mujer se paseó contoneando su esbelta figura cerca de mí, dirigiéndose hacia el perdido hombre. Al llegar a su lado, pude ver que de su rostro una luz perlada emanaba. Aquella ninfa diabólica realmente era aterradora.

    De un momento a otro, la mujer se acuclilló ante el inmóvil e indefenso ser, tomando suavemente su quijada entre sus manos. Luego, acercó su terso rostro al del muchacho, y con un gesto casi de amor, apoyó sus pecaminosos labios sobre los del condenado. Aquel cuadro me desconcertaba.

    -Si así castigan aquí… -pensé morbosamente mientras intentaba no perderme un detalle.

    La extraña muchacha me miró como si adivinara lo que cruzaba mi mente, al tiempo en que sus ojos oscuros se volvían totalmente rojos. Al instante, aquel beso que antes me había parecido una invitación al placer, ahora se convertía en una macabra forma de terminar con una vida. Una oleada de asco recorrió mi boca mientras veía estupefacto lo que estaba sucediendo.

    Con los ojos vueltos hacia atrás, el muchacho tembló furiosamente ante el beso matador de aquella criatura. Sin opción alguna, su rostro se fue consumiendo como lo hace el papel arrojado al fuego. Se secaba ante el apetito voraz de Eunymone. De repente, el temblor cesó, y luego solo quedaron vestigios de lo que antes había sido un ser humano. “Qué forma tan horrible de morir” pensé.

    -No ha muerto, Guerrero. Aquellos que experimentan el Último Castigo, desean con fervor la muerte… Pero nunca la obtienen.- contestó la mujer, ya de pie a unos metros de distancia. No pude disimular la sorpresa ante esto mientras Eunymone se me acercaba –OH sí… Puedo saber lo que acontece aquí- dijo mientras me tocaba una de mis sienes.

    Preferí el silencio antes que cualquier respuesta que no sumara nada a lo que acontecía.

    -Es una buena opción caballero. El hombre que habla es esclavo de sus palabras. Aquel que calla es dueño de sus silencios.- dijo mientras se paseaba juguetonamente a mi alrededor.

    -Qué pretendes aquí… Conmigo…- era imposible no caer en su dulce embrujo. La seducción era su arma.

    -Cómo te dije… Soy mensajera… Te esperan, Aspros de Géminis. Debes marchar a los Valles de Thanatos, el Dios de la Muerte.- dijo Eunymone mientras se ponía a pocos centímetros de mi rostro acercando sus labios peligrosamente. –A no ser… que realmente prefieras que te castiguen…-

    Por un instante, la idea de besar aquella criatura pasó por mi mente, pero al instante la idea de un castigo eterno basado en la tortura del alma no se me antojaba buen precio para un simple delirio carnal. Di un paso hacia atrás, haciendo que la mujer sonriera con sorna.

    -Esperaré al barquero, y luego iré donde me dices- dije mientras miraba hacia Estigia.

    -No será necesario esperar, Aspros de Géminis… Yo te llevaré- dijo la mujer mientras cerraba sus ojos, y una luz plata la iluminaba completamente.

    La soberbia incandescencia hizo que llevara mi brazo al rostro para proteger mis ojos de tal brillo. El entorno se volvió blanco a mí alrededor, mientras veía cómo todo se deformaba, se desintegraba. Al parecer se trataba de una especia muy devastadora de control del espacio tiempo. Qué magnifico poder. Cerré mis ojos cuando aquel brillo ya se hizo insostenible, y luego sentí mi cuerpo liviano como una pluma de águila. Viajamos al parecer por un vórtice de oscuro poder. Mi humanidad sintió una ligera presión, lo cual me dio la pauta de que aquel era un viaje astral, entre planos. Eunymone podía moverse eficazmente entre los planos, tal y como yo.

    Luego de un par de segundos, volví a sentir el suelo bajo mis pies, la brisa sobre mis manos, y una intensa lluvia sobre mi rostro. En mi mente, una voz dulce resonó hasta perderse en lo intrincado de mis pensamientos.
    -Camina lento, Guerrero, el sendero de tu destino… Quienes se apresuran, nunca logran cumplir sus anhelos, y se pierden en los confines de la muerte...-

    Abrí mis ojos al tiempo en que me percataba de lo diferente que era aquel lugar a lo que antes había visto. Columnas y columnatas derruidas adornaban el vasto paisaje, dándole forma a un camino de negra piedra que terminaba en una estructura de magnifica hechura. De Eunymone, ni rastros. Visto y considerando que nada más se podía hacer, comencé a caminar bajo la torrencial lluvia en dirección a aquel edificio. Mis pasos resonaban con el sonido del chapoteo del agua, mientras mi brazo derecho me servía de escudo ante el copioso chubasco que intentaba dificultarme la travesía. Al cabo de unos minutos divisé las escalinatas de aquel Templo.

    -Ya falta poco- me dije para darme aliento.
    Proseguí hasta comenzar a subir por los escalones de mármol blanco, y luego, cuando ya estaba en el umbral de entrada de aquel exquisito modelo griego, una luz dorada llegó cálida a mi rostro. El resplandor no estaba lejos, y despedía una energía poco común. Divina seguramente. Apresuré mis pasos sin pensar siquiera en el riesgo en el que podía encontrarme, pues aquel viaje ya debía terminar. Sin siquiera un dejo de cautela, me adentré en el Templo de Thanatos, mientras la luz dorada se hacía cada vez más fuerte. De repente, pude divisar la figura esbelta y de gran porte de alguien más en aquel lugar. Se encontraba descansando sobre un hermoso trono, rasgando suavemente unas notas inaudibles para mí en su lira. Thanatos me miraba fijo aunque lejos estaba de inquietarse ante mi presencia. Era evidente que la esperaba.

    -Aspros de Géminis. El Caballero de la Traición… Traicionado.- dijo Thanatos al tiempo en que cerraba sus ojos. –Te he estado esperando desde tu llegada al Hades.-

    Me acerqué un poco más mientras apoyaba una rodilla en el suelo ante la presencia de un Dios que podría matarme con tan solo el chasquido de sus dedos.

    -Así es, Dios de la Muerte. ¿Qué puedes necesitar tu de mi?- dije mientras bajaba la cabeza, disponiéndome atentamente a escuchar sus palabras.

    -Yo… necesitar de ti… -dijo el Dios mientras sus ojos se perdían en la lira que rasgaba, inaudible para mi aun. –No necesito nada de ti, Caballero. Por el contrario… Tú debes necesitar de mí.-

    Sus palabras volaron sigilosas hacia mis oídos mientras mi mente trabajaba a la velocidad de la luz. Miré en dirección al Dios, esperando que aclarase su propuesta.

    -He oído del triste episodio de tu muerte… Una verdadera pena. No debía ser así.- dijo capciosamente el Dios.

    -¡Pues claro que no! Una trampa… Una vil treta jugada por esos idiotas.- dije reprimiendo el repentino acceso de ira que me había invadido.
    Thanatos se sintió extasiado ante la reacción que había provocado. Estaba claro que era lo que buscaba.

    -Una trampa… en la que tu caíste, Aspros de Géminis. O debería decir, Aspros simplemente. Pues ya no eres el guardián de los gemelos.- dijo Thanatos con malicia.

    -¡NUNCA! ESA SOMBRA INUTIL NUNCA POBRÁ SIQUIERA COMPARARSE CONMIGO. PAGARÁ CARA SU OSADÍA…- dije mientras la furia se desbocaba de mi alma.

    -Y cómo, quisiera saber, es que piensas hacerles pagar a tus asesinos… ¿Acaso te les aparecerás en sueños para atormentarlos?- dijo Thanatos entornando su vista.

    El sarcasmo de aquella frase fue tan hiriente como verdadero. Thanatos tenía razón, pues no había forma de hacerles pagar sus actos en este estado. Algo debería hacer.

    -De ser necesario… Arrasaré el Hades para volver por mis asesinos…- dije entre dientes mientras apretaba violentamente mis puños.
    Thanatos sonrió ante mi respuesta. Luego, se acomodó en su trono, y miró nuevamente en dirección a la lira.

    -Interesante lo que dices. Eres valiente o estúpido. De todas formas, no me interesa.- contestó el Dios. –He notado que miras desde tu llegada a mi instrumento… Y créeme que entiendo por qué lo haces.-

    La respuesta un tanto desganada de aquella divinidad, seguida por ese comentario que nada tenia que ver con lo que iba sucediendo, hizo que por un momento me salga de ese estado de furia repentina en el que me había sumergido. Era cierto… Su lira, su extraña y silente lira. Qué sentido tenía poseer un instrumento que no funcionaba…

    -¿A qué te refieres?- dije intentando sonar convincente.

    El Dios se puso de pie, y tomó la lira dorada entre sus manos. Acto seguido, me miró con sus profundos ojos divinos, y caminó un par de pasos hacia mi. A unos dos metros de distancia de mi humanidad, frenó su caminata y me observó con malicia.

    -Te preguntas por qué mi lira no emite sonido… ¿Verdad?- dijo Thanatos mientras llevaba su delicada mano hacia el instrumento. –Deja que mis actos te demuestren el por qué-

    El Dios de la Muerte llevó sus dedos hacia las cuerdas de la lira, al tiempo en que su cuerpo se bañaba en un intenso color rojo. Luego, con un suave tañido de las cuerdas, un sonido agudo, lleno de paz pero poderoso resonó en mis oídos como nunca antes lo había sentido. Las hermosas notas penetraron en mi alma apaciguando toda la furia que antes se había acumulado merced a los poco felices comentarios de Thanatos. Mi cuerpo sintió volar, como si ya no hubiese nada más allí. Era una sensación única: Paz. Tranquilidad… Luego, la voz del Dios se elevó terminando con el aire de ensoñación que se había creado a mí alrededor.

    -¿Escuchas ahora, Aspros de Géminis? ¿Escuchas el poder de la Lira Dorada?- dijo Thanatos mientras la música comenzaba a transformarse lentamente en algo lúgubre, triste. –Este es el Soneto de la Muerte. El último sonido que escuchan aquellos que se enfrentan en mi contra. Intenta escapar si quieres y verás que no puedes… Nadie puede escapar a la muerte. Es un hecho- dijo el Dios con suave voz.

    Era cierto… Al parecer aquella sensación era imposible de evitar. Una vez se caía en el embrujo, no había forma de detenerlo. Vanamente intenté no dejarme llevar por la música angelical que el tañido de las cuerdas producía… Pero era inútil.

    -Ahora repite aquello que antes dijiste… ¿Arrasar el Hades? Si ni siquiera puedes escapar de una simple melodía…- dijo el Dios con tono condescendiente. –Una vez más… Qué quieres tú de mí, Aspros…-

    Lentamente podía sentir cómo mi cuerpo se rendía ante las notas mortales de Thanatos. No había manera de escapar de su poder… Al menos no de la forma en la que lo estaba intentando… Quizás el Dios fuese más útil siendo aliado que enemigo… Quizás mis esfuerzos por luchar contra todo para hacerme con mis metas estaban mal encaminados. De pronto, las palabras de aquella criatura tan hermosa como letal, Eunymone, volvieron a flotar en mi mente, cobrando un nuevo sentido.

    “Camina lento, Guerrero, el sendero de tu destino… Quienes se apresuran, nunca logran cumplir sus anhelos, y se pierden en los confines de la muerte...”
    Así era… Aquella mujer me lo había dicho claramente. Si dejaba que mi obstinación venciera a la razón, entonces mi tiempo estaba cumplido. La muerte era mi única salida… De un momento a otro, lo que debía hacer fue tan claro como el agua de manantial… Las palabras salieron solas de mi boca haciendo que Thanatos sonriera complacido.

    -Quiero… ¡VENGANZA!- grité con furia al tiempo en que el embrujo disminuía hasta dejarme completamente consiente de nuevo. –Dame el poder que necesito para vengarme… Matarlos. Fagocitar sus almas… Destruir sus existencias…- dije cayendo de rodillas ante el Dios.

    Su mirada recorrió mi postrado cuerpo, al tiempo en que el silencio se adueñaba del ambiente. Una ráfaga de aire movió dramáticamente mi cabello, al tiempo en que mis ojos se encontraban con los de Thanatos.
    ¿Esa sería la respuesta que el Dios buscaba en mí? No entendía del todo la situación, pero algo me decía que aquello pronto se esclarecería… Muy pronto.
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    Akane

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    Re: VdC: La Saga de los Guerreros Oscuros (By Demon)

    Mensaje  Akane el Sáb Sep 01, 2012 12:01 am

    Guau juanete cada día me sorprende más...es genial esto! es genial!!!! Twisted Evil


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    Keksy

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    Re: VdC: La Saga de los Guerreros Oscuros (By Demon)

    Mensaje  Keksy el Sáb Sep 01, 2012 1:36 am

    muy bueno!!!.. Very Happy haa!! me quede con toda la intriga!!! esa era repuesta q esperaba no Question..ta super! cheers
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    SamAragon

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    Re: VdC: La Saga de los Guerreros Oscuros (By Demon)

    Mensaje  SamAragon el Jue Sep 27, 2012 6:21 am

    affraid affraid affraid affraid !!! Me encantan los fics Very Happy!! Me sumo, me sumo!!! xD... Me puedo sumar? Sería re chevere que escribieras un fic de VdC o.o... Este estuvo buenisimo xD


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    Re: VdC: La Saga de los Guerreros Oscuros (By Demon)

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